Vista area de Kowloon antes de su demolicin. Vivan 50.000 personas en slo 27.000 mts2
Vista area de Kowloon antes de su demolicin. Vivan 50.000 personas en slo 27.000 mts2

La ciudad amurallada de Kowloon, en Hong Kong, no debera haber existido. Y sin embargo 50.000 almas se desarrollaban en el interior sin apenas ver la luz del sol. Su origen, tan extrao como su apariencia, es un error del urbanismo moderno que provoc que el espacio equivalente a poco ms que un estadio de ftbol, fuera propiedad de nadie: la polica de Hong Kong no poda actuar en el 13 Rue de Kowloon porque estaba bajo mandato de China. Y las autoridades chinas nunca quisieron solucionar el problema.

La espectacular infografa de Adolfo Arranz, por la cual ha recibido numerosos premios internacionales.
La espectacular infografa de Adolfo Arranz, por la cual ha recibido numerosos premios internacionales.

Opio, mafias, bandoleros, mdicos ilegales en consultas insalubres… El desarrollo de la ciudad se sale de cualquier lgica. Como no podan crecer a lo ancho, crecan a lo alto. Y como no tenan ni tiempo ni dinero para derribar una casa y construir otra, los bloques de vivienda se iban apilando uno sobre otro como una construccin de naipes.

As, mientras Hong Kong se converta en la ciudad hipermoderna que es hoy, los habitantes de Kowloon andaban entre calles del tamao de un pasillo donde los rayos del Sol no llegaban. La luz era el bien ms preciado. Los cables, que salan como ramas de un misterioso interior, eran el cordn umbilical que alimentaba de electricidad al monstruo de Kowloon. Un monstruo que de 50.000 cabezas.

Un rcord inhumano

Imaginar la vida all supone olvidar el concepto de ciudad occidental. Su densidad de poblacin era de casi dos millones de habitantes por kilmetro cuadrado; en Madrid, por ejemplo, es de solo cinco mil. Para hacer habitable este inhumano lugar, los vecinos crearon una ciudad en lo que deba ser la esquina de un barrio. Haba restaurantes, bares, herbolarios, dentistas (sin licencias), residencias de ancianos, asociaciones de ayuda intervecinal. Por haber haba hasta guarderas en lo que pudo ser el mayor hito de la arquitectura colectiva de la historia.

La construccin anrquica solo respet una cosa: el patio de luz. Desde ah se estructuraban las clases sociales de Kowloon. Y si en la distopa de la pelcula Waterworld los enemigos Kevin Costner luchaban por la tierra, en la ciudad amurallada la luz era el tesoro que determinaba el estatus. Las azoteas, entre cables amenazadores, antenas huesudas y tuberas humeantes, eran el otro espacio de poder junto a los pisos altos. All entraba la luz natural. En los pasillos interiores las bombillas hacan de Sol.

Para ver la luz solar baada por la contaminacin de Hong Kong haba que salir de la frontera de Kowloon, una lnea imaginaria empujada por los balcones que queran escapar de la ciudad. La entrada y salida de la ciudad era libre, aunque pocos hongkonitas se adentraban.

Una demolicin, 50.000 historias

En 1993 China acab con este agujero. Por fin decidi actuar en un lugar en el que nunca quiso hacerlo.

Su densidad de poblacin era de casi dos millones de habitantes por kilmetro cuadrado; en Madrid, por ejemplo, es de solo cinco mil.
Su densidad de poblacin era de casi dos millones de habitantes por kilmetro cuadrado; en Madrid, por ejemplo, es de solo cinco mil.

La historia reciente de la ciudad amurallada de Kowloon comienza en 1842, cuando Hong Kong pasa a poder britnico. Entonces China hace valer el antiguo enclave amurallado desde el que siglos atrs vigilaban a los piratas que llegaban al puerto para dejar un retn de 700 soldados. Londres se lo permite siempre y cuando no interfieran en la isla.

Un siglo despus, aquellos soldados dejaron paso a miles de personas. En treinta aos, ya 1970, se contabilizaban en decenas de miles. La Revolucin Cultural de Mao hizo el resto. Los emigrantes del campo a la ciudad se hospedaban all haciendo el crecimiento imparable. En 1980 vivan 35.000 personas segn estimaciones. As hasta 1993, cuando la poblacin llegaba a los 50.000 y el problema insostenible.

As se form este anacronismo feudal que hoy no es ms que una mcula en la memoria de los hongkonitas. Pocos quieren recordar. Los ms jvenes apenas han odo hablar de ella y los viejos la han olvidado. Hoy en el pequeo espacio donde 50.000 personas trataban de sobrevivir se ha construido un parque que es el antagonista de lo que all haba. Un espacio verde, abierto, luminoso; un remanso de paz para callar el recuerdo que todava se escapa del foso de ciudad Anarqua en busca de luz.

Veinte aos despus, un espaol ha recuperado la historia para los ciudadanos de Hong Kong. Es Adolfo Arranz, diseador de infografas para el South China Morning Post. l conoci la historia cuando estaba haciendo urban sketcher en el parque donde antes se levantaba la ciudad. Lo descubr de casualidad, cuando vi un cartel en el parque que cuenta la historia, explic.

Fuente: ABC, Espaa