Lay Conde no tena inconveniente, de entrada, en dar su nombre completo a este periodista. El riesgo de que algn polica leyera este reportaje, la tomara con l y lo buscara para devolverlo a Guinea le pareca remoto. Y adems, le daba igual lo que ocurriera. Deca que las cosas se han puesto tan difciles en Espaa que ya no le importaba demasiado volver a su pas.Est seguro?. Entonces, Lay mir al techo, como para darle una vuelta al asunto; habl de su novia, con la que vive en Chamber, y al final, hizo quitar su primer nombre de pila. Si las cosas estn mal aqu, imagnese en Guinea!, reflexion.

En el mapa puede observarse el recorrido de Lay, desde Guinea hasta Espaa, pasando por Senegal, Mauritania, Sahara y Marruecos.

Lay, de 35 aos, lleg a Madrid hace algo ms de seis. No en patera, sino en avin como un seor, puntualiza, pero no sin antes haber intentado saltar la valla de Melilla y haber pasado ms de dos aos en Mauritania y Marruecos reuniendo dinero y haciendo nuevos planes para volver a dar el salto con mayores posibilidades de xito.

En Gueckedou, su ciudad natal, haba dejado 11 hermanos, adems de padre, madre y madrastra: una familia ms que numerosa para los patrones del primer mundo, pero no para los africanos en general y los de Guinea (o Guinea-Conakri) en particular. All, 42 de cada 100 habitantes son menores de 15 aos; la renta per cpita es 60 veces inferior a la espaola; la esperanza de vida mala vida, casi seguro apenas supera los 50 aos; y la poblacin, de 11,7 millones de habitantes, ms que crecer se desborda, hasta el punto de que en slo 30 aos se duplicar.

Esa es la tendencia en toda frica al sur del Shara, que ya se ve rebosar de gente hacia Europa. Y esa es la tendencia del planeta en su conjunto. La perspectiva de un desbordamiento global es, de hecho, tan verosmil y preocupante que hace temer un colapso. La pregunta inmediata es: se nos est quedando pequea la Tierra?

Las proyecciones de las Naciones Unidas para mediados y fin de siglo sugieren que s, tras ser corregidas al alza por la desaceleracin en la cada de las tasas de fertilidad. Es decir, que dentro de poco ya no cabremos. Los datos apuntan a un lento pero incontenible terremoto demogrfico con epicentro en las zonas ms pobres y onda expansiva en todo el mundo.

De aqu al ao 2100 siguiendo con el informe de la ONU, una decena de naciones tercermundistas del frica subsahariana multiplicarn por cinco su poblacin y, con ella, su demanda de agua, alimentos y energa. Nigeria, cuya tasa de fertilidad de seis hijos por mujer es ms del doble de la mundial (2,5) y cuatro veces la de Espaa (1,5), pasar de sus 174 millones de habitantes de hoy a 914 millones a final de siglo. Esto significa que su poblacin casi igualar a la de China, que, por su parte, perder 300 de sus actuales 1.385 millones de almas.

Hoy la humanidad suma 7.200 millones de personas. Segn la divisin de poblacin de las Naciones Unidas, en el 2025 seremos 8.100 millones; a mitad de centuria, 9.600 millones, y al finalizar el siglo, 10.900 millones, es decir, un 51% ms que ahora. El problema no est slo en la magnitud del aumento, sino en su origen y composicin, as como en la capacidad de la tierra y del ser humano de asumir el incremento mediante una gestin racional de los recursos. El panorama no es halageo.

El grueso del crecimiento previsto por la ONU corresponde a las regiones menos desarrolladas, con frica, el sur de Asia y Amrica Latina a la cabeza. Se trata, casi siempre, de pases pobres pero tambin muy jvenes, con altsimas proporciones de nios y con ndices de natalidad muy superiores a los de las regiones desarrolladas. Esas pirmides de edad les plantean difciles retos de educacin y generacin de empleo para los prximos aos, so pena de hundirse ms en la miseria.

En trminos generales, la juventud de las regiones subdesarrolladas es directamente proporcional a la vejez de las ms desarrolladas, y esto seguir siendo as en los decenios venideros. El porcentaje de personas en edad laboral aumentar en los pases pobres y disminuir en los ricos; sobre todo, en Europa, donde los nmeros indican que la ratio de dependencia la suma de nios y mayores de 65 aos por cada 100 habitantes en edad laboral puede duplicarse en 40 aos hasta superar el 75% hacia el ao 2055.

En contraste con las predicciones de crecimiento para frica, sur de Asia, Latinoamrica y Oriente Prximo, las Naciones Unidas prevn mermas demogrficas de cierto calado en Rusia, Brasil, Japn y Alemania. En teora, estos desequilibrios podran atemperarse a travs de los flujos migratorios. De hecho, esto es lo que viene ocurriendo hasta cierto punto en pocas de bonanza. Pero y en pocas de vacas flacas y altas tasas de paro en pases receptores?

Cuando los que huyen del hambre o la guerra no hallan la puerta de salida o se la topan cerrada a cal y canto, la tragedia resultante puede situarse en distintos niveles entre el horror y la desesperacin. Octubre del 2013 pasar a los anales de la ignominia humana como el mes en que 364 africanos perecieron ahogados cuando trataban de alcanzar la isla de Lampedusa y otros 87 aparecieron muertos de hambre y sed en el desierto de Nger. En este ltimo caso, la mayora de los cadveres eran de nios (48) y mujeres (32) que haba fallecido abrazados unos a otros.

Es el apocalipsis, con origen en el corazn de frica. Con impacto meditico de intensidad variable, incontables jvenes se desgarran el cuerpo en las vallas de Ceuta y Melilla cada semana. Y, ya sin acceso a titulares, por suerte para ellos, miles de prfugos de la miseria llegan a diario al primer mundo inadvertidamente por mar, por tierra o por aire para acabar vendiendo ‘La Farola’ a la puerta de un supermercado. O para someterse a una explotacin no muy lejana al esclavismo en cualquier finca de Andaluca, las dos Castillas o Levante, por poner ejemplos concretos: es el caso de Lay Conde.

l tuvo la mala pata de llegar a Espaa justo cuando en el hemisferio norte germinaba la crisis, a finales del 2007. Su travesa haba empezado ms de dos aos antes, cuando perdi el empleo en una empresa americana. Un amigo que tena un primo en Barcelona me propuso venirme con l, y yo acept empieza su relato. Cogimos un taxi comunitario, cruzamos Senegal y llegamos a Mauritania. Queramos pasar a Marruecos, pero nos dijeron que el Shara era peligroso y podan robarnos. Mi amigo decidi quedarse en Mauritania, y yo, como tena ahorrado dinero, tom un avin a Casablanca.

Despus de dos semanas de preparativos, emprendi su primera intentona de salto a Espaa dentro de un grupo de diez personas de Guinea, Camern y Mal. El ltimo tramo lo hizo a pie con un maliense. Salimos de Nador y anduvimos siete horas. Hasta que nos sali al paso una pandilla de marroques y todo acab. A mi compaero lo apualaron en una pierna, y a m me quitaron los 200 euros que me quedaban. Yo solo no poda cruzar la valla. Me dej coger por la polica, que me devolvi a Nador, dice.

Lay regres a Mauritania, donde su exempresa americana le dio un trabajo. Lo utiliz para volver a ahorrar y procurarse un visado Schengen con el que viajar a Europa cmodamente. A los dos aos vol a Barajas. Pidi asilo, pero se lo denegaron. Despus de muchas vueltas, un ganadero manchego le ofreci un trabajo duro pero con la promesa de que en cuanto pudiera le dara de alta en la Seguridad Social; as podra obtener el permiso de residencia. Tambin me dijo aadeque trabajara ocho horas, y la verdad es que me levantaba a las seis de la maana y terminaba a las diez de la noche, haciendo de todo. Aun as, los papeles no llegaban. A los dos aos me fui.

El guineano estuvo dando tumbos por toda la Pennsula, de un empleo precario a otro; de obras cada vez ms escasas a vendimias cada ao peor pagadas. Hasta que lleg un momento en que no encontraba nada de nada. Ahora sobrevive gracias a su novia, latinoamericana. Al tiempo que busca chapuzas o trabajillos, que muy de vez en cuando le salen, sigue dos cursos en la escuela gratuita de la ONGKarib: uno de informtica y otro de cuidado de personas mayores, sector muy socorrido entre los inmigrantes.

Karib, amigos del pueblo africano, atiende a unas 3.000 familias al ao en Madrid. Les ofrece alimentos, orientacin y formacin. El mercedario Antonio Freijo y un grupo de compaeros relacionados con frica, la mitad religiosos, fundaron la organizacin en 1990, a raz del conflicto desencadenado por la tentativa de desalojo de un asentamiento de nigerianos en la plaza de Espaa de la capital. Nadie poda imaginar entonces que este pas iba a recibir entre 400.000 y 700.000 inmigrantes cada ao durante la primera dcada del siglo siguiente.

Una visita a la sede de Karib, a cualquier hora de cualquier da, permite comprender cmo sobreviven los subsaharianos que han alcanzado la tierra de sus sueos, una vez han constatado que esos sueos no se cumplen. Decenas de desesperados hacen cola a la espera de un paquete de arroz o pasta, pan y, con suerte, algo de aceite. Otros aguardan para una consulta sobre papeles o atencin sanitaria. La mayora seguir viaje hacia otros lugares. Espaa vuelve a ser un pas de trnsito, como en pocas pasadas, explica Antonio Freijo.

El cura conoce bien los dos lados de la valla. Antes de montar Karib haba pasado 13 aos en distintos destinos de frica. As que su punto de vista es tan valioso como el que ms. Su discurso se aleja de todo catastrofismo: Algo se mueve en frica asegura. Los lderes estn cambiando. Todos se han formado en Europa y se nota. Las dictaduras van a la baja. Cada vez ms polticos e intelectuales coinciden en la necesidad de tomar las riendas de su futuro en lugar de limitarse a culpar de todo a los blancos.

El mercedario destaca la transformacin de las urbes africanas. Cita Kigali, capital de Ruanda, que hace no tanto vivi una especie de ‘tercera guerra mundial’ y hoy es una ciudad prspera, aunque de momento sea para cuatro. Habla de las perspectivas de futuro del continente, de sus inmensas riquezas naturales. Dice que quiz el monstruo no es la elevada natalidad de frica sino la prdida de poblacin y el envejecimiento de Europa. Y aventura que tal vez algn da vayamos a buscar trabajo all.

No muy distinto es lo que viene diciendo el Fondo Monetario Internacional (FMI), que no ceja en subrayar las buenas seales macroeconmicas de una regin llamada a crecer alrededor de un 7% en los prximos decenios, posiblemente por encima de China. Entre el 2010 y el 2015, siete de los pases con mayor crecimiento del mundo estarn en frica, asegura el FMI.

La Fundacin Bill Gates va ms all. En el extremo del optimismo, la organizacin del magnate de Microsoft sostiene en su ltimo informe que para el ao 2035 casi no quedarn pases pobres en el planeta. S, algunos pocos matiza quedarn rezagados por la guerra, las realidades polticas (Corea del Norte) o la geografa (ciertos estados del interior de frica sin salida al mar). Pero todas las naciones de Sudamrica, Asia y Centroamrica (con la posible excepcin de Hait), as como la mayora de los pases de la costa de frica, sern de clase media, asegura.

Tampoco entre los acadmicos y los analistas faltan quienes relativizan o incluso niegan los augurios de los organismos internacionales sobre el rumbo de la humanidad. La alarmante revisin demogrfica de la ONU recibi de inmediato un torrente de crticas, tanto por lo que algunos especialistas juzgaron como errores de clculo en la ‘cocina’ de los datos, como por lo que otros percibieron como un trasnochado impulso malthusiano.

Dentro del primer grupo se destac el responsable de estrategia global del Deutsche Bank, Sanjeev Sanyal, cuya rplica obtuvo amplio eco pese al aparente simplismo de sus argumentos: Por supuesto, la poblacin mundial se extender un par de decenios debido al impulso de la estructura de edad y al aumento de la longevidad. Pero este efecto retardado terminar por ceder, a no ser que descubramos el elixir de la inmortalidad, sentenci con irona.

El analista del Deutsche Bank estim que el mundo alcanzar hacia el 2055 un pico de poblacin de 8.700 millones (frente a los 9.600 previstos por la ONU) para luego ir decayendo hasta situarse en unos 8.000 millones en el 2100 (lejos de los 10.900 de las Naciones Unidas). Sanyal pas por alto el hecho de que ya la ONU haba introducido cautelas y correcciones para evitar la exageracin, como la de partir del supuesto de que los pases con mayores tasas de fertilidad las reducirn sustancialmente en los prximos aos. Con todo, el estratega del banco alemn admiti un crecimiento demogrfico inquietante de aqu a mediados de la centuria.

En cuanto a la implcita sugerencia de la ONU de que la Tierra no da ms de s, el gegrafo Erle C. Ellis, de la Universidad de Maryland, escribi en ‘The New York Times’: La idea de que los seres humanos deben vivir dentro de los lmites naturales del planeta niega toda nuestra historia y probablemente nuestro futuro. Los humanos somos creadores de nicho: transformamos los ecosistemas para sostenernos. La capacidad de alojamiento de la Tierra emerge de las capacidades de nuestros sistemas sociales y nuestras tecnologas, ms que de cualquier lmite ambiental.

Bellas palabras, las de Ellis, que hasta la organizacin Oxfam suscribe en su nada complaciente campaa por la justicia alimentaria cuando, tras documentar el desolador panorama que afrontamos, concluye que otro futuro es posible y necesario. El problema es que, como seala esa misma ONG, por ahora la capacidad que mejor se est desarrollando al respecto es la de especular con los cultivos y los precios de los alimentos.

Entre los aos 2010 y 2013, la compra de terrenos en todo el mundo, pero sobre todo en frica y Asia, afect a una superficie total de 33 millones de hectreas. Es decir, que cada da cambi de manos un promedio de 7.000 hectreas (la isla de Manhattan tiene 8.750). Y se sabe que gran parte de este comercio se inscribe en el acaparamiento de tierras con fines especulativos.

Es verdad que los ndices de pobreza se han reducido y casi seguro que seguirn disminuyendo en trminos globales, como seala el informe Gates. Y que la inequidad entre pases y regiones se va moderando. Pero el aumento en bruto del nmero de necesitados y el obsceno incremento de la desigualdad dentro de cada uno de los pases, sean ricos o emergentes, anula absolutamente el efecto de aquellos prricos avances porcentuales.

Un ejemplo: en los ltimos 30 aos, el ndice de pobreza extrema en frica subsahariana baj en unos cuatro puntos, desde algo ms del 50% hasta menos de esta cifra; sin embargo, el nmero total de personas en esa situacin pas de 205 a 390 millones. A esto hay que sumar el hecho de que tres cuartas partes del total de los pobres de este mundo viven en esa regin y en Asia meridional, justo dos de las reas cuyas poblaciones, junto con Amrica Latina, van a desbordarse.

El cuadro empeora todava ms si se considera que, al ritmo actual y como resultado del crecimiento demogrfico y el desarrollo, la demanda de alimentos se incrementar un 70% de aqu al 2050. Si ahora 1.000 de los 7.200 millones de habitantes del orbe pasan hambre y 2.500 en total estn en situacin de pobreza, las proyecciones apuntan a que para mitad de siglo siete de cada diez personas vivirn en pases de bajos ingresos y con dficits alimentarios.

La tierra se queda pequea, pero mucho ms para unos que para otros.

Fuente: La Vanguardia, Espaa